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Las tres averías más frecuentes en un coche de gasolina

Las tres averías más frecuentes en un coche de gasolinaLas tres averías más frecuentes en un coche de gasolina

Un día arrancas el coche y, antes de empezar la marcha, ¡zas! Se te enciende el testigo de fallo motor. Pocas cosas hay que nos den más miedo a los conductores. Ahora bien, ¿cuáles son las averías más comunes en coches de gasolina?

Ya conocemos los fallos más comunes en vehículos diésel, pero hasta ahora no habíamos analizado lo mismo con motores de gasolina. ¿Lo mejor? Con un buen trato es posible que evites más de una… y de dos.

Catalizador

Muchos de los problemas más comunes en los coches de gasolina, tanto en los coches nuevos como en los que ya cuentan con varios años, ocurren por circular durante demasiado tiempo a bajas vueltas y en trayectos más bien cortos. Es decir, si vas mucho por la ciudad y no tienes cuidado de ‘apretarle’ de vez en cuando un poco al motor, es posible que tarde o temprano te encuentres con algunos fallos. Y uno de los más habituales es que se sature el catalizador.

Esto también puede ocurrir si las bujías están en mal estado. Lo normal es que después de circular un buen rato por autovía a un régimen de vueltas relativamente alto el problema desaparezca. Sin embargo, si el catalizador está que ya no puede más, habrá que sustituirlo. Eso sí, te saldrá mejor cambiar una bujía, que cuesta aproximadamente algo más de 100 euros, que instalar un nuevo catalizador, operación que se puede acercar a los 1.000 euros.

Centralita

Centralitas coches reprogramados

La centralita electrónica del motor también representa una avería bastante asidua. Es el elemento que se encarga de gestionar todo lo relacionado con el funcionamiento electrónico del propulsor, pero también de sistemas como el encendido o la inyección. Lo normal es que te des cuenta bien porque se te enciende el temido testigo de fallo motor, o bien porque el coche hace cosas raras, como dar tirones.

La cuestión es que la centralita electrónica debería durar toda la vida útil del coche. En algunas ocasiones bastará con reprogramarla, lo que te saldrá por unas pocas decenas de euros, pero en caso de tener que sustituirla la cantidad que tendrás que pagar estará conformada por cuatro cifras. Una de las consecuencias de que esté fallando es que tu coche emitirá más contaminación, así que no podrás pasar la ITV si tienes este elemento en mal estado.

Inyectores

Sí, sabemos que también es algo que ocurre con frecuencia en los motores diésel. Pero en los de gasolina también hay que tener mucho cuidado con los inyectores. Es uno de los problemas más comunes y, además, más caros de reparar. Se encargan de inyectar la cantidad correcta de combustible en cada momento dependiendo de factores como la carga o el régimen de giro del motor.

Detrás de que se estropeen suele estar un combustible de mala calidad o que sus pequeños orificios estén obstruidos por la suciedad, no dejando pasar el combustible necesario. Lo normal es que no se averíen todos a la vez, pero cambiar todos los inyectores tiene un coste que incluso podría superar los 2.000 euros.

*Artículo original publicado en Topgear.es

 

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