Tecnología

Google Street View mapea la polución (y cambia de una calle a otra)

Google Street View ha mapeado durante cuatro años la polución en California

Google y Aclima, una compañía que mapea la contaminación del aire a nivel hiperlocal, han anunciado la publicación de un completo sistema de datos útiles que pueden usarse para combatir el cambio climático y limpiar el aire.

Tras cuatro años de detalladas mediciones tomadas por sensores Aclima insertados en vehículos de Google Street View, existen datos muy precisos sobre la contaminación en California. Una información muy útil que puede ser usada por investigadores para analizar los cambios en la calidad del aire y contribuir con propuestas que lo mejoren. El proyecto incluye más de 42 millones de mediciones de smog -anglicismo que une niebla y humo-, hollín, carbono negro, óxidos de nitrógeno, dióxido de carbono y metano.

Las herramientas digitales del buscador permiten acercarse en el mapa para percibir las diferencias entre una calle y otra, observar qué zonas y segmentos de la población son los más afectados por la contaminación en el aire y determinar de dónde provienen las principales fuentes de polución. “Realmente estamos aumentando los píxeles en la imagen de la calidad del aire”, dijo Davida Herzl, cofundador y CEO de Aclima sobre esta tecnología puntera.

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Aclima ha desarrollado minúsculos monitores que pueden integrarse en una flota de vehículos para crear una red de sensores móviles. Desde 2015 los coches de Street View de Google, responsables de sacar imágenes para los mapas de Google que cubren todo el globo, también comenzaron a extraer las medidas de la calidad del aire y registrar grandes conjuntos de datos. Para ello, tuvieron que rodar y circular de forma repetida por las mismas calles, hasta que los sensores inteligentes detecten el nivel de contaminación de referencia en cada ubicación.

Se trata de un medio puntero para abaratar los costes de medición de las emisiones de gases de efecto invernadero. También es más específico, ya que no se limita a establecer una cifra uniforme que no refleja la disparidad de los centros urbanos, con niveles de contaminación bien distintos entre unas calles y otras. En el extremo de una ciudad puede haber ocho veces más emisiones que en su lado opuesto, constituyendo puntos críticos que merman la salud de los habitantes de esos distritos.

Diferentes riesgos por renta, segmento social o distrito

Son muchos los estudios que han demostrado que las personas que viven en áreas con alta pobreza o una larga historia de segregación residencial tienen más probabilidades de vivir bajo una contaminación más elevada, y padecer sus múltiles efectos: más posibilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrales, problemas respiratorios, cáncer, depresión y obesidad. Otras investigaciones han subrayado su vínculo con la obesidad infantil, más papeletas para padecer autismo, y relación con la demencia, la merma de la inteligencia o una menor felicidad.

En el caso estadounidense, los datos recopilados por Aclima y Google se usaron en un estudio de 2018 que examinó el vínculo entre la calidad del aire a nivel de la calle y las enfermedades cardíacas en Oakland, California. Ese estudio encontró que los residentes de edad avanzada expuestos a más contaminación del aire por el tráfico enfrentaban un mayor riesgo de problemas cardiovasculares, un peligro que fluctuaba según la calle en la que vivían. Los datos nos pueden acercar a las injusticias ambientales, visibilizarlas y contribuir a la búsqueda de soluciones.

Aquellos que lo deseen pueden solicitar el acceso al conjunto de datos recientemente publicado de forma gratuita en el siguiente enlace. Google y Aclima planean expandir su recopilación de datos en todo el mundo, desplegando durante el presente ejercicio una flota con medio centenar de vehículos equipados con sensores. 

Fuente | The Verge

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.