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El mouse del futuro podría estar… en tus globos oculares

El mouse del futuro podría estar... en tus globos oculares

La tecnología de seguimiento ocular, usada hasta el momento para diseñar interfaces que abastezcan las necesidades de las personas con discapacidad, podría tener la llave para nuevos gadgets como los ratones del futuro.

Desde las pantallas táctiles de los dispositivos inteligentes a los ratones, solemos manipular los gadgets a través de los dedos de las manos. Sin embargo, aquellas personas que por falta de movilidad, parálisis cerebral u otros problemas de salud no puedan mover las extremidades, llevan años empleando los ojos para comunicarse, jugar y usar Internet. Un buen ejemplo de ello es la tableta Tobii Dynavox EyeMobile+.

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Los avances realizados en materia de tecnología para el seguimiento ocular tienen esperanzadoras posibilidades para el futuro. En la conferencia anual ACM Computer-Human Interaction (CHI) celebrada la semana pasada, los académicos presentaron varios métodos procedentes de la tecnología asistencial pero con un carácter universalista, mostrando que el diseño inclusivo beneficia a la sociedad completa.

Por una parte, académicos de la Universidad de Auckland y la Universidad de Bath presentaron un documento de investigación en CHI que propone utilizar la mirada para corregir los errores tipográficos gracias a un software llamado ReType, identificando la palabra que intentas cambiar con los ojos y reemplazándola con lo que escribas. Solamente habría que presionar enter para continuar, manteniendo tus manos en el teclado mientras continúas editando tus errores. Tu cursor permanece en la ubicación que acaba de editar, lo que facilita que insertes o elimines texto en dicha ubicación. Así, tus globos oculares funcionan a modo de ratón.

De esta manera se ahorra tiempo y se gana capacidad de gestión, productividad y eficiencia. Los investigadores demostraron que el método era capaz de igualar y algunas veces superar la velocidad de usar un mouse. También se trata de un método útil para tratar y prevenir lesiones por esfuerzo repetitivo, un tipo dedaño musculoesquelético causado por pequeñas tareas repetitivas, como hacer clic, escribir y usar el ratón durante muchas horas. Aunque por el momento este avance solo es prototipo, el equipo de investigación ya lo ha patentado y tiene intención de lanzarlo al mercado.

Otra de las novedades atañe al mundo de la programación online, ámbito en el que diversos estudios han encontrado que los desarrolladores dedican aproximadamente el 35% de su tiempo a navegar a través de su código mientras trabajan. Cuando están depurando, pasan aproximadamente el 50% de su tiempo buscando información, algo que ralentiza considerablemente el desempeño de su trabajo.

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Con el fin de dar carpetazo al problema, un equipo de la Media Design School en Nueva Zelanda y la Universidad de Bath utilizaron la tecnología ya establecida de atención ocular para investigar si usar sus ojos como herramienta de navegación les ahorraría tiempo a los desarrolladores mientras trabajan. En su estudio los investigadores encontraron que confiar en la mirada era similar en velocidad a usar un teclado, aunque más lento que usar el ratón.

Sin embargo, si se les da la opción, la mayoría de los desarrolladores decidieron usar la mirada como medio de navegación: 21 de los 28 participante optaron por los ojos un 80% del tiempo con respecto al ratón. El estudio utilizó una tecnología llamada Actigaze, desarrollada en coordinación con las organizaciones de accesibilidad. El sistema podría usarse para ayudar a los desarrolladores desmotivados por su trabajo, así como ampliar las opciones a la hora de navegar por el código. En la actualidad, ya existe un navegador beta disponible.

Por último otra de las herramientas presentadas en la conferencia se centró en la colaboración a distancia y el trabajo remoto. Un estudio realizado por investigadores del Pomona College reveló cómo el seguimiento ocular podría actuar como una herramienta de software colaborativo. Los investigadores se centraron en los desafíos de colaborar en un escrito mientras trabajaban en diferentes lugares, algo que se ha vuelto común con la popularidad de herramientas como Google Docs.

Llevaron a cabo un estudio con 20 pares de académicos, cada uno de los cuales tenía un dispositivo de seguimiento ocular en la parte inferior de su pantalla que mostraba a su colaborador dónde estaban mirando dentro de un editor de texto digital. Después de completar las tareas de escritura en las que tenían y no tenían acceso a la ubicación de la mirada de la otra persona, los participantes del estudio informaron sobre un mayor entendimiento mutuo, una mayor atención conjunta, un mayor flujo de comunicación y una mayor conciencia de lo que estaba haciendo su coautor cuando podían ver hacia dónde estaba mirando su pareja.

Fuente | Fast Company

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.