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Cómo los fiordos noruegos pueden evitar que el bitcoin destruya el planeta

¿Cómo sería el Bitcoin si fuese un país?

Actualmente las máquinas que extraen bitcoins consumen mucha energía, aumentando la temperatura global del planeta; pero los fiordos noruegos pueden ser la solución.

La minería de Bitcoin necesita grandes cantidades de electricidad, y podría ser una de las principales causantes del calentamiento global, pero los fiordos noruegos podrían evitar que el bitcoin destruya el planeta.

Algunas personas expertas afirman que la temperatura del planeta podría aumentar 2ºC en dos décadas de continuar tan solo como consecuencia de esta industria. Por ello es necesario buscar otras formas de desarrollar bitcoins sin dañar el planeta, y eso es lo que se está haciendo en la costa de Noruega.

Cerca del fiordo Nordfjord, en 28 kilómetros de túneles, se encuentran 15 contenedores; en cada uno de esos contenedores hay muchos ordenadores por valor de millones de dólares, los cuales extraen miles de monedas digitales cada día con minería electrónica.

Dentro de los contenedores de 12 metros de altura, la temperatura es de 45 grados centígrados, hay ventiladores de enfriamiento.

Cuando se crearon las bitcoins en 2009, unos cuantos ordenadores normales eran capaces de extraer la criptomoneda, pero actualmente se requieren millones de máquinas, que en total en todo el mundo ya consumen más energía que toda Irlanda.

“Bitcoin es esencialmente la monetización de la energía”, ha explicado Hass McCook, un ingeniero civil que ha estado investigando el impacto ambiental de bitcoin y otras criptomonedas durante cuatro años.

Las bitcoins “convierten la energía en dinero, lo que significa que los mineros de bitcoin están persiguiendo la energía más barata del mundo, no la más limpia. Desafortunadamente para el medio ambiente, eso significa que la mayoría de las máquinas mineras se han ido a China, donde la electricidad generada con carbón es la más barata”, afirma McCook.

La mina Lefdal en el fiordo de Nordfjord

Nordfjord

Estos pasillos subterráneos que se encuentran en la costa noruega eran antiguamente una mina de donde se extraía toneladas de olivino, y ahora es el Centro de la Mina Lefdal.

Todo este lugar funciona con energía verde, para nosotros parece absurdo mezclar algo tan nuevo con algo tan viejo, como el carbón. Bitcoin es el futuro del dinero y las energías renovables son el futuro de la energía. Es el ajuste perfecto”, afirma Hajo Durr de Northern Bitcoin, la empresa minera de criptomonedas con sede en Frankfurt que es la propietaria de los contenedores.

Al otro lado del fiordo Nordfjord, se genera la energía de las máquinas mineras de bitcoin, en la central hidroeléctrica de Askara, que se alimenta mediante la fusión del agua del glaciar y los embalses. Por las turbinas pasan unos 17.000 litros de agua cada segundo.

Así, el consumo de 200 megavatios en la mina Lefdal es mucho más caro en Reino Unido, aproximadamente dos veces y media más costoso, por tanto además de ser energía limpia, es más barata.

Por eso el gigante tecnológico IBM quiere usar el espacio de ese servidor. Además, los contenedores de Northern Bitcoin se encuentran a 50 metros bajo el nivel del mar, a una temperatura de 8ºC, por tanto se necesita menos energía para mantener las máquinas frescas.

La empresa Northern Bitcoin ha estimado que desarrollar un bitcoin cuesta 2.300 euros, y en el mercado actual el coste es de 3.300 con lo cual se da una ganancia de 1.000 euros.

Aunque muchas empresas están optando por irse a China ya que la energía es más barata pero contamina más ya que se produce con carbón, esta alternativa puede ser una gran competidora de las ofertas chinas.

10 años desde la creación del Bitcoin, ¿ha cumplido las expectativas?

Como afirma McCook, “si la gente quiere algo, lo conseguirá. Los mineros pueden tener inconvenientes por un tiempo, pero encontrarán la manera. Tan pronto como esas soluciones escandinavas de energía limpia sean más baratas que el carbón chino, entonces los mineros se mudarán allí en masa”.

El profesor de la Universidad Northwestern en Estados Unidos, investigador en el área de sostenibilidad, afirma que “si bien el crecimiento futuro de las criptomonedas como bitcoin es altamente impredecible, sí sabemos que el sector de la energía eléctrica global se está descarbonizando y que las tecnologías de la información, incluidas las plataformas de minería de criptomonedas, son cada vez más eficientes energéticamente”.

Estos contenedores pueden ser por tanto la solución para que la energía que se utiliza para extraer criptomonedas sea energía limpia y contamine lo menos posible. Así, los fiordos noruegos pueden evitar que el bitcoin destruya el planeta.

Vía | El periódico de la energía

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Sobre el autor

Alicia Ruiz Fernández