Salud

Por qué se dice que el estrés te hace engordar (y cómo evitarlo)

Por qué se dice que el estrés te hace engordar (y cómo evitarlo)

Aunque todavía queda un largo camino por investigar, todo parece indicar que existe una conexión entre los elevados niveles de cortisol, la conocida como hormona del estrés y el aumento de la distribución de grasa abdominal.

Huimos del estrés como de la pólvora, pero muchas veces corre más rápido que nosotros, y en este siglo XXI se ha convertido en uno de los principales males de la sociedad occidental, provocando insomnio, mayor riesgo de enfermedades cognitivas e incluso la contracción de tu propio cerebro.

El cortisol se trata de una hormona producida naturalmente por el cuerpo y secretada por la glándula suprarrenal. Cumple muchas funciones, como mantener la presión arterial, controlar el azúcar en la sangre y regular el metabolismo. Sus niveles son más elevados por la mañana y más bajos por la noche, pero pueden variar debido al estrés, ya que este constituye factor clave en la regulación de su liberación. Por algo se conoce como “la hormona del estrés”.

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¿Cómo se relaciona el cortisol con el aumento de peso y la salud en general? La investigación en mujeres con sobrepeso ha indicado que las que tienen una relación cintura-cadera más alta (aquellas que tienen más grasa corporal en el abdomen en comparación con la parte inferior del cuerpo) secretan más cortisol durante y después de situaciones estresantes en comparación con sus contrapartes de la relación cintura-cadera más baja. Por otra parte, se conoce que esta obesidad abdominal está asociada con un mayor riesgo de enfermedades crónicas, como enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2.

Aunque el mecanismo para el aumento de peso abdominal asociado con altos niveles de cortisol no es concreto, los expertos creen que niveles más altos de cortisol pueden conducir a una mayor ingesta de alimentos y a un menor gasto de energía. Niveles demasiado altos de esta hormona propician más problemas como hipertensión, irritabilidad, ansiedad, insomnio, baja libido y niveles anormales de azúcar en la sangre.

Además de trabajar la gestión del estrés a nivel psicológico mediante terapia y diferentes técnicas de relajación, la alimentación desempeña un papel fundamental. Es aconsejable apostar por una dieta rica en proteínas magras, grasas saludables y vegetales ricos en fibra. Debido a que el metabolismo de los carbohidratos parece verse afectado negativamente con altos niveles de cortisol, puede ser beneficioso limitar los carbohidratos de alto índice glucémico y apostar por los complejos.

Por otra parte, compensa evitar alimentos y bebidas que tienen un efecto estimulante en su glándula suprarrenal, como las bebidas con cafeína. También se debe limitar el alcohol, el azúcar y otros carbohidratos procesados.

Fuente | Eat This, Not That

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.