Innovación

Así es el hongo amazónico `comeplástico´ que puede salvar al planeta

Hongo comeplástico

El poliuretano es un plástico barato de coste ambiental altísimo y causante de altos índices de contaminación y deterioro de la biodiversidad. Sin embargo, el maravilloso hongo Pestalotiopsis microspora puede comérselo.

Sus inauditas propiedades fueron descubiertas allá por 2011, en una expedición al Parque nacional Yasuní (PNY) en Ecuador por parte de investigadores universitarios de Yale, dirigidos por Scott Strobel. Hablamos del hongo conocido como Pestalotiopsis microspora, cuya destacable propiedad es que puede alimentarse a base de plástico -incluso sin oxígeno-.

En un mundo donde, según National Geographic, hemos creado 8.300.000 millones de toneladas de plástico en poco más de medio siglo, urge reducir frabricación y consumo, buscar soluciones ante esta plaga y apostar por la economía circular.

Al año te comes una cantidad de plástico equivalente a 52 tarjetas de crédito

Cuando el grupo de Yale se internó en la jungla ecuatoriana se dedicó a buscar plantas y a cultivar los microorganismos de las mismas. Uno de estos, el Pestalotiopsis microspora, capaz de consumir plástico, puede sobrevivir a esta dieta en un ambiente sin oxígeno, el tipo de condición que se da en el fondo de los vertederos. O lo que es lo mismo: puede digerir poliuretano en condiciones aeróbicas y anaeróbicas.

Los estudiantes Pria Anand y Jonathan Russel lograron aislar las enzimas que permiten a la planta degradar plástico para consumirlo, publicando sus resultados junto con el registro del peculiar comportamiento del hongo en Applied and Environmental Microbiology.  Además de ser encontrado en la selva amazónica, también se identificó originalmente en el follaje caído de la hiedra común (Hedera helix) en Argentina.

Russel continuó investigando, comprobando cómo un plato de plástico podía ser devorado por este hongo. Aunque llevará mucho tiempo trasladar este avance a la industria, se trata de una prueba más de la infinita creatividad del ser humano y de la importancia de la inversión en esta clase de investigaciones científicas. 

Fuente | Upworthy

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.