El accidente nuclear de Fukushima es el de mayor magnitud que ha tenido lugar en la historia después del desastre de Chernóbil en 1986. Seguro que lo recuerdas: tuvo lugar en el año 2011, cuando un terremoto de magnitud 9.0 en la zona provocó un tsunami que inundó la planta nuclear, lo que condujo a tres fusiones nucleares, tres explosiones de hidrógeno y la liberación de contaminación radiactiva.

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Teniendo en cuenta que las tierras de cultivo ya no pueden producir debido a la radiactividad y que toda la zona ha sido desalojada de población por motivos de seguridad, el gobierno de Fukushima ha pensado que puede darle una nueva utilidad a estos terrenos. Así lo ha podido comprobar el diario nipón Nikkei Asian Review, que señala que está prevista la puesta en marcha de once plantas de energía solar y diez plantas de energía eólica. 

Las estimaciones señalan que la capacidad de generación de energía de estas instalaciones será de alrededor de 600 MW, lo que equivale a dos tercios de una planta de energía nuclear. La electricidad producida se enviará al área metropolitana de Tokio.

Para ello, aparte de las plantas solares y eólicas, también se llevará a cabo la construcción de una amplia red de transmisión que enviará la energía generada hasta la red de distribución de Tokyo Electric Power Co (TEPCO), la compañía que gestionaba la central nuclear de Fukushima. Se espera que el proyecto esté listo y funcionando para el año 2024. 

La energía procedente de las nuevas plantas se sumará al objetivo de alimentar a toda la región con energía 100% renovable para el año 2040. El año pasado, la combinación de la energía eólica, solar, hidroeléctrica, geotérmica y biomasa generó un total de 1,5 GW, unas cifras que esperan incrementar sustancialmente cuando se pongan en marcha las nuevas instalaciones.