La crisis del coronavirus ha puesto a prueba la operativa del sector de la alimentación. España se encuentra a la cabeza de los países con mejor seguridad alimentaria del mundo pero la coyuntura de los últimos meses avanza un cambio de tendencia en el sector: las cadenas de aprovisionamiento, actualmente globalizadas, serán más cortas, integradas y flexibles, según Mauricio García de Quevedo, director general de FIAB (Federación Española de Industria de Alimentación y Bebidas) en un webinar organizado por IESE.

Las cadenas de suministro del sector de alimentación se caracterizaban, hasta la fecha, por ser globales y priorizar el rendimiento económico. Ahora, se producirá un cambio de paradigma en el sector que no buscará una cadena de aprovisionamiento global “sino flujos estratégicos, controlables y con garantías”, asegura el directivo de Fiab. “Es importante no tener todo en el mismo cesto y disponer de capacidad para reaccionar”.

La cadena de suministro será, por tanto, más próxima y más estratégica y el coste no será ya un elemento fundamental “porque se ha pasado muy mal en esta crisis por el aprovisionamiento”, apunta el directivo.

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La mesa de expertos, organizada por la escuela de negocios IESE, puso en evidencia la dicotomía a la que se enfrenta Europa e insta a que aplique al aprovisionamiento externo las mismas medidas que aplican dentro de sus fronteras. “Las industrias de otros países no cumplen ninguno requisitos que se aplican en Europa aunque pueden comerciar con sus productos dentro de sus fronteras, cuando a la industria de aquí se le exigen muchas cosas”; señala García de Quevedo.

En 2021 el sector de la hostelería se verá de frente con las relevantes consecuencias del parón económico. Se trata de un sector de baja liquidez y baja capitalización lo que lo hace muy vulnerable por su pequeña dimensión.   Así que en función de las medidas que se adopten se escogerá “si subvencionamos paro o subvencionamos empleo. Nosotros creemos que hay que subvencionar empleo”, opina el director general de Aecoc, Josep María Bonmatí, que avanza que entre un 20 y un 30% de los negocios del sector pueden cerrar si no se toman las medidas adecuadas.“Los recursos que se están movilizando ahora no tienen nada que ver con los que otros países, como Italia o Alemania, están movilizando para este sector. Yo creo que el 2021 va a depender de esto”, explica Bonmatí.

El comercio de proximidad se convierte en la piedra angular de la recuperación en un cambio de tendencia auspiciado por los consumidores. La sostenibilidad ha venido para quedarse de la mano de los productos ecológicos y los consumidores optarán por consumir frutas  y verduras de temporada: “se va a compaginar con precio y criterios de compra, que no siempre van acompañados de criterios de proximidad o de estacionalidad”, apunta el director general de Mercabarna, Josep Tejedo.

Adquieren relevancia la industria 4.0, la digitalización y los protocolos sanitarios serán mucho más importantes. “Habrá un empujón en el comercio electrónico y la omnicanalidad”, señala el director general de Aecoc. Además, si bien el consumidor cuidará los envases de los productos que consume estos serán, a su vez, garantía de seguridad sanitaria.

A todo ello hay que sumar un cambio en los hábitos de los ciudadanos. Empezando por el teletrabajo, puede que “perjudique a la hostelería pero beneficie al delivery”, interpreta el presidente de Aecoc. También ganarán peso las marcas blancas, que acostumbran a adquirir relevancia cuando padece el bolsillo del consumidor, y los hábitos dentro del hogar, como cocinar y elaborar recetas propias se mantendrán en el tiempo, según el directivo de Fiab.

*Artículo original publicado en Business Insider