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Este sonido desconocido podría haber sido mandado desde la Vía Láctea

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Una nueva investigación ha detectado un sonido que proviene del mismo lugar de la Vía Láctea del que ya se había recibido otra señal. Esta ráfaga de radio tiene muchas características que hacen de ella una señal que podría provenir de otra vida extraterrestre.

En la Vía Láctea, algo está haciendo que se produzcan breves ráfagas de ondas de radio en el espacio.Según un nuevo estudio publicado en la revista Nature, los científicos grabaron un sonido desconocido que se repite, y que puede provenir del  mismo lugar del que se recibió una primera señal.

Las ráfagas de radio son una especie de flashes de radio de milisegundos de duración, pero esas ráfagas no son raras en el espacio. Pero el misterio se encuentra en por qué ocurren estos estallidos, y de dónde provienen.

El primer estallido se denominó FRB 121102, y fue descubierto en el 2015 por el radiotelecopio de Arecibo, y en 2018 se demostró que las explosiones liberan una gran cantidad de energía.

La nueva ráfaga de radio rápida se ha llamado FRB 180814.J0422 + 73  y se grabó seis veces desde la misma ubicación, a 1,5 mil millones de años luz de distancia.

Los investigadores que lo grabaron afirman que se encontrarán otros estallidos de radio rápidos y repetitivos, y así podrían descubrir desde dónde se originan.

Esta detección se realizó desde el nuevo experimento de Mapeo de Intensidad de Hidrógeno de Canadá, conocido como CHIME.

“Saber que hay otro sugiere que podría haber más por ahí. Y con más repetidores y más fuentes disponibles para el estudio, podremos entender estos enigmas cósmicos, de dónde son y qué los causa”, ha afirmado Ingrid Stairs, miembro del equipo CHIME y astrofísica de la Universidad de British Columbia.

Una galaxia cercana podría colisionar con la Vía Láctea, según los científicos

Hay varias hipótesis en el aire sobre estos sonidos, como por ejemplo que son los poderosos fenómenos astrofísicos los que los están causando. La primera ráfaga que se repitió se registró a una frecuencia de 700 megahertz, pero algunas fueron más bajas de 400 megahertz.

“Ahora sabemos que las fuentes pueden producir ondas de radio de baja frecuencia y esas ondas de baja frecuencia pueden escapar de su entorno, y no están tan dispersas para ser detectadas en el momento en que llegan a la Tierra. Eso nos dice algo sobre los entornos y las fuentes. No hemos resuelto el problema, pero hay varias piezas más en el rompecabezas”, ha explicado el miembro del equipo CHIME Tom Landecker.

Así, la baja frecuencia de esta nueva señal de sonido podría significar que la fuente de las explosiones difiere. Además, la dispersión en las señales podría indicar que el origen de las explosiones son poderosos objetos astrofísicos, según el equipo de CHIME.

“Eso podría significar que [la fuente está] en una especie de grupo denso como un remanente de supernova. O cerca del agujero negro central en una galaxia. Pero tiene que estar en algún lugar especial para darnos toda la dispersión que vemos”,  ha explicado en un comunicado el miembro del equipo Cherry Ng, astrónomo de la Universidad de Toronto.

Por tanto el radiotelescopio del equipo de CHIME podría detectar las respuestas a estas misteriosas señales que provienen del espacio. Este sonido desconocido que proviene de la Vía Láctea puede ser tan solo el principio de una comunicación en el espacio.

Vía | CNN

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Alicia Ruiz Fernández