Salud

¿Eres agresivo/a? La culpa la tienen tus genes

Se han detectado 40 genes que afectan a los procesos biológicos relacionados con el desarrollo y la función del sistema nervioso central, la señalización intercelular y el mantenimiento de las funciones celulares. ¿El resultado? Mayor agresividad.

La agresividad es un rasgo conservado a lo largo de la evolución biológica porque tiene ventajas para la supervivencia de las especies (acceso a recursos, apareamiento, etc.) pero que no es precisamente algo idílico para la convivencia en sociedad. Y, hasta ahora, se sabía que el origen de la conducta violenta es multifactorial y responde a la interacción de diversos factores —biológicos, culturales, sociales, etc.— que pueden modular la expresión del comportamiento humano.

Pero, al parecer, las causas genéticas podrían explicar con bastante claridad el hecho de que unas personas sean más agresivas que otras. Según un nuevo artículo publicado en la revista ‘Molecular Psychiatry’ por un grupo de científicos norteamericanos y españoles, habría al menos cuarenta genes relacionados con la conducta agresiva en humanos y en ratones. 

Así pues, humanos y ratones comparten una base genética común para el comportamiento violento, con esos cuarenta genes comunes que participan en procesos biológicos relacionados con el desarrollo y la función del sistema nervioso central, la señalización intercelular y el mantenimiento de las funciones celulares. Además, apuntan los expertos, es probable que algunos genes determinados funcionen como nodos importantes de las redes génicas de predisposición al comportamiento violento, y probablemente estarían muy relacionados con otros genes con un papel más secundario.

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Si alguno de estos genes centrales está alterado, podría afectar al resto de genes y dar lugar al fenotipo agresivo. Por ejemplo, el gen RBFOX1, identificado en el nuevo trabajo y citado en un artículo anterior (European Neuropsychopharmacology, 2017), regula la expresión de quince de los cuarenta genes que se han identificado en el estudio. Otro de los genes señalados—MAOA, que codifica una enzima metabolizadora del neurotransmisor serotonina— está relacionado con medicamentos empleados para tratar diversas patologías psiquiátricas, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o ISRS.

La investigación también revela una base genética compartida entre la agresividad de niños y adultos y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), y entre la agresividad en adultos y la depresión mayor (MDD). En cambio, no se ha constatado ninguna correlación genética con otros trastornos psiquiátricos —esquizofrenia, trastorno bipolar, autismo o estrés postraumático—, por lo que todo indica que estas patologías no compartirían factores genéticos de riesgo con la agresividad.

*Vía: Dicyt

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.