Innovación

La anatomía de una smart city en 2018

La anatomía de una smart city

Te contamos a través de una infografía cuáles son los principales avances de las ciudades inteligentes en la actualidad, contribuyendo a la mejora de la eficiencia energética, la detección de emergencias o la optimización de recursos.

En 2018, los coches aún no surcan los cielos ni tenemos chips insertados en el cerebro al más puro estilo Black Mirror, pero los imparables avances tecnológicos han llegado para quedarse, optimizar los procesos de producción, mejorar las cadenas de suministro, generar un reparto más adecuado de los recursos o predecir desastres naturales, entre muchas otras aplicaciones.

Si hablamos de la urbanización, el fenómeno de las ciudades inteligentes o smart cities está intrínsecamente ligado a las grandes fuerzas de innovación como el Big Data, el machine learning, la IA o el Internet de las Cosas. Cabe destacar que para el próximo año 2050, 2 de cada 3 personas en todo el mundo vivirán en ciudades, que pese a generar gran parte de la riqueza del mundo, presentan un desmedido crecimiento demográfico y territorial que impone una enorme presión sobre nuestros recursos. Según C40, las ciudades generan el 70% de las emisiones globales de CO2 y consumen dos tercios de la energía total en todo el mundo.

Radiografía del hogar inteligente en un futuro no muy lejano

Para enfrentar estos desafíos, las ciudades están implementando nuevas tecnologías para mejorar su infraestructura y convertirse en smart cities, valiéndose de las tecnologías inteligentes, desde termostatos y automóviles hasta farolas y drones. Con la expansión del Internet de las cosas (IoT), se espera que el número total de cosas conectadas en las ciudades alcance los 9,7 mil millones para 2020a, lo que implica un aumento del 782% con respecto a 2015.

Al colaborar con desarrolladores de renombre como IBM, Microsoft y Cisco y nuevas empresas innovadoras, las ciudades pueden rastrear datos sumamente valiosos como el clima, el tráfico, el gasto energético, la huella de carbono o los recursos, empleando dicha información para optimizar su uso de energía, servicios públicos, seguridad, transporte, gestión de residuos y servicios públicos. Una ciudad inteligente puede convertirse de este modo en un centro interconectado donde los dispositivos e Internet proporcionan datos en tiempo real al público y al municipio, mejorando la forma en que viven las personas.

La siguiente infografía revela qué ciudades abanderan la innovación inteligente en la actualidad, como Seoul, Seattle, Singapur, Río de Janeiro o Barcelona. Sin ir más lejos, Chicago redujo los crímenes violentos en un 14% cada año a través de mapas predictivos de calor, Copenhague emplea GPS para que los semáforos favorezcan a los ciclistas y San Diego ahorra al año 250.000 dólares usando luces inteligentes que solo brillan cuando se aproximan vehículos o peatones.

La anatomía de una smart city en 2018

Infografía | Big Rentz

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.