Entrevistas Salud

¿Son tan malos los alimentos transgénicos? Desmontando un mito

analista alimentos negocio rentable

Existe mucha propaganda en torno a los supuestos efectos negativos de los alimentos transgénicos. Consultamos a un experto del CSIC para descubrir la verdad oculta de esta tecnología.

“Los alimentos naturales y ecológicos son, en realidad, artificiales: se crearon con la agricultura hace miles de años. Si alguien no entiende esto, es que no entiende nada”. Así de tajante se mostraba el prestigioso chef Ferrán Adriá en una reciente entrevista con un servidor.

Un comentario tajante que abre la puerta a descubrir nuevas vías de investigación con toda clase de alimentos modificados genéticamente que nos ayuden a comer de forma más sana, a mejorar la eficiencia de los campos y a paliar -al menos en parte- el hambre en el mundo.

Los transgénicos son un campo de debate con posturas muy encontradas y una enorme agresividad en las argumentaciones de uno y otro lado. De un lado, los fabricantes de semillas y la industria agroalimentaria que defiende las bondades de esta clase de tecnologías. Del otro: grupos ecologistas -como Greenpeace- y partidos políticos -en España, principalmente, Unidos Podemos-, apoyados por algunos sindicatos agrícolas en zonas rurales del sur de España, que critican los supuestos efectos nefastos de los transgénicos en la salud humana y en el medio ambiente.

Los mejores alimentos para incrementar tu energía y ser más productivo

Con el fin de saber cuánto hay de razón en el miedo paranoide a los alimentos modificados genéticamente, si ya estamos comiéndolos y cuáles son las perspectivas de cara al futuro, en TICbeat hemos entrevistado a José Pío Beltrán, investigador del CSIC en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas Primo Yufera.

¿Qué son los alimentos modificados genéticamente?

“La modificación genética tal y como la entendemos hoy es una nueva tecnología que nos permite poder hacer mejoras genéticas en las especies sin necesidad de utilizar la hibridación sexual, que es la técnica que empleábamos hasta ahora. También nos permite usar genes de cualquier organismo en cualquiera otro. Hemos de tener en cuenta que el 99% de lo que comemos actualmente ya ha sido modificado genéticamente desde hace más de 10.000 años, cuando comenzó la agricultura. Lo único que hemos ido haciendo ha sido perfeccionar esa técnica hasta nuestros días”.

¿Existen ya ejemplos de alimentos modificados genéticamente?

“Desde 2012 se ha disparado la producción de alimentos transgénicos en todo el mundo, con cosechas de trigo o cebada que ya son resistentes a los hongos; también de pepinos capaces de resistir a varios virus. En apenas cinco años tenemos toda una colección de alimentos transgénicos disponibles en el mercado. Es una realidad, no una promesa”.

¿Por qué dicen que los alimentos transgénicos son malos?

“Hay una serie de grupos que han aprovechado el miedo a la novedad, exacerbado el principio de precaución al extremo, como ocurre con todas las nuevas tecnologías. Según ellos, estos alimentos son peligrosos para la salud porque proceden de cruces no naturales y, por otro, que supondrán un destrozo para la naturaleza al hacer las plantas superinteligentes y que invadirán la Tierra.

Lo cierto es que llevamos ya más de 20 años de cultivos transgénicos comercializados en grandes cantidades y en algunos de los países desarrollados más importantes del planeta, como Estados Unidos. La Unión Europea es protagonista de una gran hipocresía, porque no permite los alimentos modificados genéticamente pero sí los piensos transgénicos porque si los prohibiéramos no tendríamos suficiente para abastecer a todo el ganado. E, incluso, cualquier alimento fermentado que se consume en la UE -como yogures o quesos- usan enzimas transgénicas.

En cuanto al primer punto, en la Organización Mundial de la Salud no hay ni un solo caso descrito por enfermedades relacionadas con los alimentos transgénicos. Por el contrario -y salvando que lo ecológico no es más que una determinada manera de cultivar, que no tiene nada que ver con el tipo de semillas, con el producto en sí, que se plante- sí hay varias alertas sanitarias por consumo de alimentos ecológicos mal preparados.

Sobre el riesgo medioambiental, que quede claro que ni salen de los campos ni nos invaden: las plantas transgénicas suponen el mismo daño medioambiental que los cultivos tradicionales, como son la erosión, la reducción de las especies en la zona y los daños al suelo”.

¿Por qué existe tanta oposición a los transgénicos?

“Una vez que uno tiene estos hechos en mente, surge detrás la verdadera historia: hay organizaciones posicionadas sociopolíticas contra las multinacionales de semillas a las que acusan de tener el monopolio del sector. Algo de razón pueden tener, pero es otro debate.

Sin embargo, ellos lo ocultan en esta conversación, cuando lo que tendrían que hacer es dedicarse a la lucha política, no a enfangar en el debate científico. Incluso en algunas conversaciones informales, fuera de cámara, he hablado con algunos de estos portavoces y han acabado reconociéndome que saben que sus argumentos no tienen base, pero que es lo que tienen que decir para mantener su posicionamiento político”.

¿Es posible acabar con el hambre en el mundo con los transgénicos?

“No soy tan optimista como algunos de la industria agroalimentaria, pero sí creo que los alimentos modificados genéticamente nos dan una oportunidad de acabar con el hambre en el mundo. Es una pieza más en un problema muy gordo que se resume en una estrategia de ‘producir más, gastando menos’.

Según la FAO, para 2050 habrá que aumentar un 60% la producción de alimentos y conseguirlo con las tecnologías actuales es imposible. Con transgénicos, y ni tan siquiera los de primera generación, sino los que se están desarrollando ahora -basados en tecnologías como CRISPR- son los que nos darán esa oportunidad”.

¿En qué consiste la tecnología CRISPR y cuál será su impacto?

“La tecnología de modificación genética CRISPR, descubierta en primer lugar en España, nos permite ya hacer soja con menos grasas trans. Pero también nos permite hacer plantas androestériles, perfectas para hacer híbridos que son más productivos que las líneas puras. Del siglo pasado a este se ha reducido a una tercera parte la superficie necesaria para producir una tonelada de maíz gracias a los híbridos producidos por los métodos tradicionales. Imagínense lo que podremos hacer en un futuro”.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.

  • Yoanofthecourt

    Hay diferencia entre el cruce de especies para mejorar el producto y la modificación genética de una especie. En el primer caso únicamente se sigue los principios de la evolución y se desprecian los productos menos eficientes y se va cruzando para mejorar la producción, este hecho también nos ha acarreado muchos problemas de intolerancia, véase el caso del trigo. En el caso de la modificación genética se manipulan los genes, cortándolos, añadiendo otras partes y en algunos casos genes de otras especies… por lo que es impreciso decir que se lleva haciendo des de hace 10.000 años. Este tipo de cambios genéticos no sabemos las repercusiones que pueden acarrear, ya que todo esta conectado y hacer resistente una planta a determinados insectos puede provocar desequilibrios. Al margen de eso también hay sumarle la tiranía de las patentes de semillas que están acabando con los pequeños agricultores, y están haciendo que India por ejemplo tenga grandes problemas con la producción de algodón. No te resulta curioso que para determinados alimentos debamos realizar estudios antes de llevarlos al mercado y comprobar que son seguros y en el caso de los transgénicos no sea necesario. Además si fueran tan seguro como comentas en el artículo, porqué los fabricantes son tan reacios a etiquetar este tipo de productos. Creo que el artículo carece de rigor y sólo contribuye a generar más desinformación al respecto. Con lo único que estoy de acuerdo es con el hecho de que la Unión Europea es una gran hipócrita y que es cierto que el progreso nos trae muchos beneficios, pero no a cualquier precio.

    • albertoiglesiasfraga

      Buenas “Yoandofthecourt”, gracias por tu comentario. Respecto al rigor del artículo, creo que un científico del CSIC especialista en el tema es lo suficientemente riguroso para explicar el tema en esta entrevista… y supongo que siendo autor de varios trabajos sobre el tema estará poco “desinformado”. Respecto al tema de cruce de especies y modificación genética en ningún momento se dice que sea lo mismo: se pone como ejemplo de mejora de los alimentos por DISTINTAS técnicas de manipulación. Respecto a las repercusiones, como bien leerás en la entrevista, se hace referencia a más de 20 años de estudios (y esas mismas décadas de alimentos modificados genéticamente ya disponibles en el mercado, sin un solo incidente) y a que no hay ni un solo caso reportado en la OMS ni en la literatura científica de ninguna consecuencia para la salud; tampoco para el medio ambiente. Respecto a lo de las semillas, como bien explica el experto, es otro debate totalmente independiente que tiende a confundirse y unirse erróneamente (o intencionadamente) con el debate de la modificación genética, como ha hecho usted. Y respecto a no poner en el etiquetado si está manipulado o no, la causa es puramente de comunicación: evitar reticencias en la sociedad fomentadas por la propaganda sin base científica alguna, como ocurre en otros casos simulares como los antivacunas que también hacen oídos sordos a todos los estudios científicos usando el mismo argumento que usted emplea en este caso, que no se ha comprobado que sean seguras. De todos modos, si tiene algún estudio científico o prueba empírica (no opiniones ni suposiciones) que respalde alguno de sus argumentos, estaré encantado de leerla.

    • albertoiglesiasfraga

      Por cierto, resultaría interesante que reflexionara, a propósito de sus argumentos, sobre algo que comenta este científico: “fuera de cámara, he hablado con algunos de estos portavoces y han acabado reconociéndome que saben que sus argumentos no tienen base, pero que es lo que tienen que decir para mantener su posicionamiento político”.

  • Manuel Espinoza

    Derribando mitos? Evidentemente el articulista o esta desinformado o su subjetiva visión esta opacada de manera tendenciosa. Los transgénicos aumentan el uso de productos tóxicos en la agricultura, contaminan genéticamente a las variedades tradicionales, acabando con ellas y provocando una grave pérdida de la biodiversidad. El desarrollo de los transgénicos está en manos de unas pocas empresas multinacionales (Monsanto es una de ellas) que acabarán controlando todo el mercado mundial de semillas y, con ello, la producción de alimentos en el planeta. Paralelamente, los herbicidas y otros productos de síntesis son específicos para estas variedades y están igualmente en manos de estas ambiciosas empresas. Pretendían que los agricultores les paguen un impuesto por seguir cultivando los alimentos naturales. Una perla: la variedad de maíz transgénico StarLink, aprobado en Estados Unidos sólo para consumo animal por su potencial alergénico en humanos, contaminó el maíz utilizado en la fabricación de 300 productos alimenticios, que debieron ser retirados del mercado. Lo demás es la campaña de desinformación que pretende hacernos creer en las buenos resultados y buena intenciones de estos miserables con sus semillas transgénicas, mas caras que las silvestres. Así vamos manipulados, y bien han hecho los países que han bloqueado, a estos sucios manipuladores .