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Oonagh McNerney (Sapenta): “El reto fundamental del ‘smart working’ está relacionado con el liderazgo en las empresas”

Oonagh McNerney Sapentia

En España, el 40% de las personas nunca ha oído hablar del Smart Working, pese a que en otros países como Italia o Reino Unido es una realidad cada vez más extendido. Profundizamos en este tema de la mano de Oonagh McNerney, cofundadora y CEO de Sapenta.

Aunque hay muchas definiciones del Smart working, en su esencia se centra en un modo flexible de realizar el trabajo gracias a una cultura empresarial basada en los resultados, y al uso significativo de las tecnologías digitales que hace que sea posible trabajar desde cualquier ubicación, ya sea la oficina, el hogar, o allí donde el cliente se encuentre.

El Smart Working trata de aprovechar el potencial del trabajo flexible de un modo estratégico para proporcionar beneficios tanto a la empresa como a sus empleados. Resulta en mejoras tanto del rendimiento como de la satisfacción que el empleado obtiene del empleo. Permite además la optimización del uso del espacio en el entorno de trabajo, ya que con el Smart Working no es necesario que cada empleado tenga una mesa permanente y abre camino al uso de sistemas de ‘hot desking’, y la creación de espacios colaborativos.

Es el caso de Vodafone, por ejemplo, que gracias a la implementación del Smart Working en su sede en Reino Unido, -durante un periodo de 5 años-, ha logrado una mejora de un 20% en su productividad, disfrutando de unos ahorros en costes de 40.7 millones de libras y han logrado una reducción de 617 toneladas de CO2 en sus emisiones de carbono“, explica Oonagh McNerney, cofundadora y CEO de Sapenta.

Según esta experta, hoy en día los empleados desean más flexibilidad y autonomía: en el cómo, desde dónde y cuándo realizan su trabajo. “Como empresas, para mantenernos competitivos y poder atraer y retener talento, tenemos que responder. Esta es la necesidad”, añade.

Sólo el 13% de los españoles se aprovecha de la flexibilidad laboral

¿La solución? “Sin duda, la tecnología es un motor y un facilitador para poder alcanzar mayor flexibilidad en el entorno de trabajo. Pero la tecnología en sí no es suficiente. Por sí sola no es el Smart Working. Sin una cultura empresarial a favor, sin un compromiso y políticas para gestionar y facilitar el cambio, no existe el Smart Working”, comenta McNerney.

Italia y Reino Unido, a la cabeza

El Smart Working está ganando terreno en países como Reino Unido e Italia. Tanto es así, que estos países ya lo tienen contemplado en sus leyes laborales.

En Italia, por ejemplo, la adopción del Smart Working, tanto en las empresas privadas como en las administraciones públicas, está en continuo aumento, según Oonagh McNerney. Un estudio realizado por el ‘Observatorio de Smart Working’ en Italia ha reportado que hasta el 50% de las corporaciones importantes de dicho país han lanzado o están a punto de lanzar un proyecto de Smart Working, con un 36% con reglamentos bajo la nueva ley de Smart Working recientemente introducida en el país (no. 81/2017).

A su vez , en Reino Unido, el gobierno considera el Smart Working como el modo más moderno y demostrado de trabajo flexible y la mejor manera de trabajar tanto para la empresa como para el individuo. Asimismo, se ha lanzado un nuevo código de prácticas para ayudar a las empresas a implementar las prácticas del Smart Working. Un estudio publicado en 2014, por el ‘Chartered Institute of Personnel and Development’ (CIPD), ha reportado que un 56% de entidades privadas y un 60% de organismos públicos del Reino Unido considera al ‘Smart Working’ como uno de los mejores métodos para mejorar la productividad. En España, sin embargo, el 40% de las personas nunca ha oído hablar del Smart Working.

“Desde mi punto de vista, el reto fundamental está relacionado con el liderazgo en las empresas. Si no hay una visión por parte de la empresa para modernizarse y evolucionar en las prácticas del trabajo, -por más que los empleados usen herramientas digitales o apps para ser más productivos-, no será posible el cambio cultural necesario para una transición sistemática hacia una empresa con políticas basadas en resultados, prácticas flexibles y una organización ágil”, concluye Oonagh McNerney, cofundadora y CEO de Sapenta.

En su opinión, la tecnología es un facilitador del Smart Working, pero no es su motor. “El motor es el liderazgo empresarial. En España, es necesario ‘evangelizar’ sobre el Smart Working para brindar visibilidad a sus beneficios y demostrar cómo puede ayudar a las empresas a sobrevivir, e incluso prosperar, frente a la situación cambiante en el mercado laboral”, explica la directiva.

Programas de conciliación laboral: tipos y beneficios

Pasa lo mismo con la innovación. “Si no hay cultura empresarial para la innovación pues simplemente esta empresa no puede ser innovadora. Y el Smart Working es realmente la innovación aplicada a nuestro modo de trabajar. ¿Quiénes dentro de las empresas tienen que formar parte del diálogo? Gerencia, HHRR, Operaciones, y TICs (si es que hay un área de TICs, si no hay que trabajar con un proveedor de Work Tech)”, añade Oonagh McNerney.  ¿Oportunidades? Mayor productividad (y según el CIPD hasta un 58%), mayor éxito en la captación de talento (hasta un 65%), mayor satisfacción del empleado y su motivación (en un 70%).

Predicar con el ejemplo

La propia Sapenta, que lidera Oonagh McNerney, es un vivo ejemplo de esta tendencia. “Hace unos 4 años hemos iniciado un programa interno para transformar nuestro modo de trabajar en nuestra ingeniería. Nuestra visión era de modernizar y crear procedimientos ágiles en la empresa aprovechando al máximo las nuevas tecnologías”, comenta la ejecutiva. “En aquel momento, no sabíamos nada del término Smart Working, pero sí sabíamos que estábamos desaprovechando una oportunidad real de conseguir mayores niveles de rendimiento en la empresa. También sabíamos que cada vez más, nuestros empleados estaban exigiendo la posibilidad de trabajar periódicamente desde casa, con flexibilidad horaria para poder conciliar trabajo y familia, o para poder avanzar en su trabajo sin interrupciones”.

Esto es lo que hemos conseguido nosotros y desde entonces hemos disfrutado de enormes beneficios en rendimiento, en flexibilidad (todos nuestros trabajadores tienen opción de trabajar desde casa, y disfrutan de un horario flexible), y como empresa tenemos mayor visibilidad sobre el estatus del trabajo en tiempo real (sin la necesidad de colar datos), y hemos logrado un entorno más colaborativo”, concluye Oonagh McNerney. “Pero, el Smart Working no es estático. Como todo en el negocio, tiene que formar parte de una evolución constante y de una mejora continua”.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016 y 2017.