Empresa

El ‘síndrome de la segunda oficina’: o cuando el teletrabajo no es tan ideal

Un nuevo concepto que tratan de acuñar en Reino Unido hace referencia a la soledad, la desconexión social y la falta de acceso a la tecnología necesaria para que los teletrabajadores lleven a cabo sus tareas a tiempo y de manera adecuada.

En nuestro país, apenas el 13% de los trabajadores se aprovecha de la flexibilidad laboral, un amplio paraguas bajo el que se engloba algo tan elemental en nuestros días como el teletrabajo. Una nueva disposición del concepto laboral que, pese a que algunos extravagantes informes señalen que supone una distracción, es una forma indispensable para ahorrar tiempo y recursos en el transporte y la movilidad de los trabajadores.

Pero este nuevo paradigma no está exento de problemas. Un nuevo estudio de Citrix, referente al mercado británico pero fácilmente extrapolable a otros países, inventa el concepto de “síndrome de la segunda oficina”, en referencia al daño que se hace a la productividad a causa de la soledad, la desconexión social y la falta de acceso a la tecnología necesaria para llevar a cabo sus tareas a tiempo y de manera adecuada.

Contando con que la inmensa mayoría de los encuestados tenían activos programas de teletrabajo (el 81% presentaban más de un lugar desde donde trabajar), lo sorprendente es que los empleados de mayor edad (45-54) piensan que el trabajo a distancia perjudica su productividad.

3 preguntas que todo líder debe hacer a sus teletrabajadores cada semana

A ello hemos de unir la dicotomía entre la oferta de teletrabajo y la percepción social de esta clase de prácticas. Por ejemplo, una quinta parte de las mujeres no disfruta de las ventajas del trabajo remoto ya que teme que no se las vea trabajando.

Pero también desde el punto de vista tecnológico existen trabas de difícil resolución. Y es que, mientras que en la oficina se disponen de recursos técnicos actualizados y fácil acceso a la resolución de problemas con el equipo TIC, cuando hablamos de teletrabajadores no siempre se dispone de los programas y recursos necesarios para afrontar su día a día. Eso supone que estos empleados tengan que desplazarse igualmente a la sede corporativa o, por el contrario, perder una gran cantidad de tiempo en suplir las carencias tecnológicas de su oficina doméstica.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.